Y después de unos días muy largos, hoy vamos a poner un poco de humor…
Una de las ventajas que nos ofrece en auge de las tecnologías es el social proof, es decir, el poder averiguar las experiencias que han tenido otros consumidores con una empresa o con una marca para decidir si nos convertimos o no en clientes.
Por ejemplo, ¿quién no ha consultado las reseñas de un producto de una tienda online antes de comprarlo? ¿o los comentarios de un restaurante para ver si se come bien y decidirnos a ir?
Cada vez es más habitual que lo hagamos, pero como las personas somos como somos y las experiencias y las emociones son subjetivas, hay que tener en cuenta justo esa subjetividad en el momento de confiar ciegamente en lo que escriben los demás.
De la misma forma, hay una regla no escrita (o quizás si) que dice que, como propietario del negocio, es bueno responder a los comentarios de los clientes para fomentar la interacción. Eso sí, la idea es que sea para agradecer el comentario, el tempo invertido en ello y detectar lo que está gustando y lo que hay que mejorar.

Reconozco que en este caso la opinión del cliente tampoco aporta y puedo empatizar en algún momento con lo que expresa el propietario, pero no con las formas que usa… Eso si, tomémoslo con humor…
¿Estás de acuerdo?
¿Cómo actuarías si tuvieras un comentario de este estilo en tu negocio?