Un negocio sin clientes, de poco nos sirve. Un negocio sin empleados enganchados, tampoco me sirve de mucho. Me podrá servir durante un tiempo, seguro que harán bien (o no) su trabajo pero si no están implicados, eso se nota y se transmite al cliente. Y lo que se le transmitirá no será precisamente una emoción positiva… El cliente percibirá ese “pasotismo”, esa negatividad y nos acabará abandonando.
Pues nada, vamos a ponerle remedio. Si bien, afortunadamente se habla mucho del Customer Experience y sus implicaciones, cada vez más empresas están poniendo foco también en el Customer Employee, pasillo de empleado, ciclo de vida del empleado, es decir, en la experiencia de empleado, lo que vive el empleado con nuestra empresa, con nuestra marca.

¿Cuántos de vosotros estáis realmente orgullosos de trabajar donde trabajáis y comulgáis con su estrategia y sus decisiones? Espero que muchos ya que es vital. ¿Y cuántas de esas empresas se preocupan realmente por entregar una experiencia que sus empleados valoren de manera al menos, satisfactoria? Esa experiencia empieza mucho antes de incorporarse al puesto de trabajo.
Por ejemplo, en la redacción de la propia oferta. Alguna que otra oferta he visto que tiene cosas del estilo “Buscamos alguien para el puesto de %JobTitle” o “ Sus funciones serán “%Funcion:Liderar el equipo.%Funcion:Repartir cargas de trabajo. %Funcion.Motivación del equipo.”
Pues no sé a vosotros pero a mi algo así ya me desencanta un poco. Si no han dedicando tiempo a revisar lo que realmente necesitan y asegurarse que se publica correctamente, ¿qué puedo esperar?
Pero bueno, imagínate que me postulo y soy el seleccionado. Lo que os voy a contar me lo contaba un amigo hace unos días. Había sido seleccionado para entrar a trabajar en una multinacional de las de renombre, de esas que todos conocemos. Acordaron el día de incorporación y como dos semanas facilitó todos los datos para formalizarlo e ir tramitando todo lo necesario.
Llega el día de la incorporación. No tiene ordenador… Le dan ordenador sin funda ni bolsa, sólo portátil y cargador. Pues no sé a vosotros, pero eso lo puedo entender en una empresas pequeña, pero en una multinacional, lo mínimo seria que te dieran una bolsa para el equipo de trabajo. Y ya no digo la que seguro que le regala el proveedor con la compra de los equipos, sino aunque sea una mochilita de la propia marca, que además servirá de publicidad. Bueno, pues ya tiene el portátil, pero sin accesos que van a tardar unos días. Pues nada, los primeros días con libreta y bolígrafo en las reuniones (estos creo que sí se los dieron).

Pues que quieres que te diga, así como entrada en una compañía no me parece la mejor, aunque por ser justos tampoco la peor ya que le hicieron unos pequeños shadowing para ir conociendo a los equipos con los que iba a trabajar. Al menos no le soltaron directamente el primer día y búscate la vida.
Involucrar a los empleados y hacerles partícipes de programas, iniciativas y del análisis de los posibles errores que podamos estar cometiendo y aprovecharnos de su creatividad y conocimiento para solucionarlo cuanto antes.
Otro caso, otro amigo que hace unas semanas decidió dejar su empleo. Quiso hablar con su jefe (ya lo había intentado en varias ocasiones en los últimos años) para explicarle los motivos de dejar el trabajo que, en este caso no eran económicos sino laborales. La respuesta fue tras trasladar los motivos fue un “Vale”. Tenemos que ser conscientes que dejar un trabajo no es algo fácil para quien lo hace y es una oportunidad de oro para la empresa para entender los motivos y asegurarse de mejorar lo que esté a su alcance para que eso no vuelva a suceder con otros trabajadores y evitar una fuga de talento.
La experiencia de empleado es tan importante como la de cliente y contribuye a ésta de forma directa.
¡¡Tenlo en cuenta!!